23 may. 2011

avería cerebral

¿Y de que sirvieron las verdades?

¿Y de que sirvieron las mentiras?

Si al final todo lo hablado fue con hipocresía.

No es que me arrepienta,

Es solo que al final no te pude tragar ni con mentas.

Lo peor de todo, lo más infame, lo más desagradable,

Es que aun con todo ese tiempo,

No terminas entendiendo,

Entendiendo que el querer, no se demuestra al correr,

Sino al andar, al caminar.

Solo por si lees esto,

Te aconsejo no lo tomes como un reproche mas por algo ya muerto.

Esto es un simple despecho,

Espinitas clavadas,

Palabras grabadas.

Te diré un secreto,

El sonido de tu voz te es tan placentero que no escuchaste,

No escuchaste cuando dije te quiero,

Para cuando decidiste callar,

Yo te quería bloquear.

Sentía tus reclamos y llamadas,

Como manos rodeando mi garganta,

Tu mirada lasciva con la que intentabas chantajear,

Esa que ponías cuando me decías te quiero pila,

Ahora solo me recuerda tu estúpido bromear y tu deseo de quererme estrenar.

Gracias por ventilar,

Gracias por involucrar,

Mil gracias por lastimar,

Te agradezco por mostrarme de lo que soy capaz,

Por darme la oportunidad de apreciar aun más la amistad,

De favorecer a mis amigos que sin olla ni gas,

Fueron la pimienta y sal de este agrio,

Pero definitivo final.



1 comentario:

Por si las moscas dijo...

casi toda avería se puede arreglar... sólo hay que encontrar las manos adecuadas!!!!!!


me encanta la fuerza de este poema!!!!!!